La administración de Donald J. Trump estaría evaluando la deportación gradual de hasta 500.000 cubanos llegados a Estados Unidos en los últimos años, como parte de conversaciones con La Habana sobre migración, presos políticos, sanciones y reformas internas, según declaró el excongresista demócrata Joe García al diario Palm Beach Post.
“Esto es algo que Trump quiere”, afirmó García, aunque no presentó documentos públicos que respalden esa versión.
El exlegislador, quien ha viajado en varias ocasiones a Cuba y se ha reunido con figuras cercanas al régimen como Hugo Cancio y Michel Mirabal, aseguró que mantiene contactos con funcionarios republicanos y representantes de La Habana.
EEUU evaluaría deportaciones masivas de cubanos
De acuerdo con García, entre los posibles afectados estarían beneficiarios del parole humanitario y personas consideradas “excluibles” por antecedentes penales u otras causas migratorias.
El programa permitió la entrada legal y temporal de ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, pero la administración Trump avanzó luego en la eliminación de esas protecciones.
La medida dejó bajo amenaza de expulsión a 532.000 migrantes de esas cuatro nacionalidades. Para miles de cubanos, el cambio implicó pasar de una estancia autorizada a un escenario de incertidumbre legal, con riesgo de detención, pérdida de permisos laborales y procesos de deportación.
Cuba no tendría capacidad para recibir a 500.000 retornados
El punto más complejo sería la capacidad real de la Isla para absorber una devolución de esa magnitud. García reconoció que Cuba “no está en posición de recibir a 500.000 personas”, debido al colapso económico, la precariedad de los servicios básicos, la falta de empleo y el éxodo sostenido de población.
Para el régimen cubano, aceptar un retorno masivo representaría una presión social difícil de controlar. Muchos de esos migrantes salieron por razones económicas y políticas, y regresarían a un país sin garantías de prosperidad ni libertades públicas.
Según García, una de las variantes discutidas contempla permisos de trabajo y una ejecución escalonada de las deportaciones “en un marco de años”.
También se habría planteado que los cubanos sin antecedentes penales, sin deudas pendientes, cumplidores de la ley y contribuyentes pudieran optar más adelante por visas de turismo para viajar con frecuencia a Estados Unidos, después de regresar a Cuba.
Entre enero y mayo de 2026, Estados Unidos deportó a 612 cubanos mediante 18 operativos. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, las devoluciones a la Isla suman 1.952 personas, según el reporte citado.
Presos políticos, embargo y reformas entrarían en la negociación
Las conversaciones no se limitarían al tema migratorio. García afirmó que Washington también habría puesto sobre la mesa la liberación de presos políticos, reformas económicas y políticas, compensaciones por propiedades confiscadas después de 1959 y el posible levantamiento del embargo.
Sobre los presos políticos, el excongresista sostuvo que Estados Unidos exige excarcelaciones y advirtió que no hacerlo sería “inaceptable” para el electorado cubanoamericano.
También aseguró que la Casa Blanca reclama una apertura económica real, no cambios limitados a sectores controlados por el propio régimen.
García consideró que Trump estaría en una “posición histórica” para negociar con Cuba e incluso levantar por completo el embargo.
Adicionalmente, mencionó una eventual reintegración de la Isla a organismos como la OEA, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, siempre que La Habana acepte condiciones económicas y políticas.
