El gobierno de Donald Trump ha establecido un límite de 7.500 refugiados para el año fiscal 2026, la cifra más baja en la historia del programa de admisión de refugiados de Estados Unidos. Esta reducción, anunciada el jueves en el Registro Federal, representa una disminución drástica en comparación con las 125.000 personas autorizadas en el último año bajo la administración Biden.
La nueva medida prioriza principalmente a los sudafricanos blancos de origen afrikáner, un grupo que, según la administración Trump, enfrenta discriminación racial injusta en Sudáfrica.
El memorándum emitido no proporciona detalles adicionales, solo menciona que la reducción se justifica por “razones humanitarias o el interés nacional”. La medida llega en un contexto de desplazamiento forzado global, con millones de personas huyendo de conflictos, persecuciones y crisis humanitarias.
Desde el inicio de su mandato, Trump ha suspendido indefinidamente el Programa de Admisión de Refugiados, alegando que el país estaba siendo “inundado” con niveles récord de migración. Esta suspensión, en vigor desde el 27 de enero, dejó varadas a unas 10.000 personas ya aprobadas para ingresar a EEUU, incluidos intérpretes afganos que arriesgaron sus vidas trabajando para el gobierno estadounidense.
En febrero, Trump emitió una orden ejecutiva que abrió una excepción para priorizar la admisión de sudafricanos afrikáners, argumentando que enfrentan “discriminación racial injusta” y violencia sistemática en Sudáfrica. Sin embargo, el gobierno sudafricano ha rechazado estas acusaciones, mientras que organizaciones humanitarias alertan sobre la exclusión de otros grupos vulnerables.
Esta política ha sido fuertemente criticada por organizaciones humanitarias, que señalan que los refugiados de otras regiones, como Medio Oriente, África y América Latina, enfrentan amenazas mucho más graves que los afrikáners sudafricanos.
Sharif Aly, presidente del Proyecto Internacional de Asistencia a los Refugiados (IRAP), denuncia que la medida politiza un programa humanitario y deja a miles de refugiados aprobados en situaciones precarias.
El Comité Internacional de Rescate (IRC) ha instado a la administración Trump a reevaluar su postura, especialmente dado que más de 42 millones de personas en todo el mundo han sido desplazadas por conflictos y persecuciones. Además, la suspensión y los recortes presupuestarios han afectado la infraestructura de reasentamiento de refugiados en Estados Unidos, con muchas agencias de reubicación viendo reducciones drásticas en personal y recursos.
El programa de refugiados de Estados Unidos, que comenzó en 1980 y ha recibido respaldo bipartidista, ha sido objeto de importantes cambios durante la administración Trump. En su primer mandato, las admisiones de refugiados se redujeron considerablemente, de 50.000 en 2017 a 15.000 en 2021. Sin embargo, la administración Biden aumentó la cifra a 125.000 anuales, con un récord de 100.000 refugiados admitidos en 2024.

