El gobierno del presidente Donald Trump ha iniciado una nueva fase en su ofensiva contra la inmigración irregular, esta vez con un aliado silencioso pero poderoso: la inteligencia artificial (IA). Según expertos y defensores de derechos civiles, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y otras agencias federales están utilizando una combinación de herramientas tecnológicas —algunas heredadas de administraciones anteriores— para rastrear, detener y deportar a inmigrantes, con consecuencias que podrían afectar incluso a ciudadanos estadounidenses.
Tecnología al servicio de la vigilancia
Los nuevos métodos incluyen reconocimiento facial en espacios públicos, perros robóticos en la frontera sur, monitoreo en redes sociales y el uso de sistemas de análisis de datos proporcionados por contratistas como Babel Street. Esta empresa privada rastrea publicaciones de inmigrantes en plataformas sociales y proporciona a las autoridades información sobre sus relaciones, ubicaciones y opiniones políticas.
Estas tecnologías permiten al gobierno trazar redes completas de relaciones familiares y sociales, generar órdenes de arresto y fundamentar decisiones de deportación. “Estas herramientas han estado en uso por años, pero ahora su alcance se ha ampliado enormemente”, explicó Saira Hussain, abogada de la organización Electronic Frontier Foundation.
Un nuevo programa: “Catch and Revoke”
La expansión del uso de IA quedó en evidencia con el lanzamiento en marzo del programa “Catch and Revoke”, impulsado por el secretario de Estado, Marco Rubio. El programa monitorea discursos públicos de estudiantes extranjeros y otros no ciudadanos con visas activas, en busca de apoyo a grupos terroristas como Hamas.
“Si actúan contra nuestros intereses nacionales o nuestra política exterior, les revocaremos la visa”, declaró Rubio en una conferencia de prensa el 28 de marzo. Desde entonces, más de 300 extranjeros han perdido sus visas bajo este programa.
El problema de los errores
Los defensores de derechos civiles alertan que las herramientas de IA, lejos de ser infalibles, pueden generar “alucinaciones” —información que parece veraz, pero es falsa— y eso las convierte en un riesgo serio para procesos delicados como el control migratorio.
Casos como el de Jonathan Guerrero, ciudadano estadounidense detenido erróneamente por ICE en Filadelfia, o Jensy Machado, también ciudadano, detenido a punta de pistola en Virginia mientras iba al trabajo, ilustran el peligro.
“La administración no busca precisión, busca titulares. Quieren mostrar cifras impactantes sobre cuántas personas han capturado”, dijo Hussain.
¿Vuelve el test de ADN rápido?
Una orden ejecutiva firmada por Trump en enero sugiere el retorno del controvertido programa de “Rapid DNA testing”, que fue eliminado en 2023 por preocupaciones sobre privacidad. Esta herramienta se usaba para verificar lazos familiares entre migrantes, pero fue duramente criticada por sus fallos y falsos positivos.
Todos están bajo la lupa
Aunque el foco está en los inmigrantes, las herramientas de vigilancia afectan también a todos los residentes en EE.UU. Un informe del Centro de Privacidad de la Universidad de Georgetown reveló que ICE tiene acceso a los datos de licencias de conducir y registros públicos de tres de cada cuatro adultos estadounidenses.
“Estas herramientas pueden implicar a personas de tu hogar, vecinos, compañeros de trabajo… literalmente cada aspecto de tu vida”, dijo Emerald Tse, investigadora de Georgetown.
Más poder para la policía local
Otra orden ejecutiva de Trump promueve la expansión de los acuerdos 287(g), que permiten deputizar a la policía local como agentes migratorios federales. Esto da acceso directo a datos sensibles y herramientas de IA, multiplicando el número de agentes involucrados en acciones de arresto y deportación.
“El intercambio de datos entre agencias federales y locales está aumentando rápidamente”, concluyó Hussain.

