El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró una emergencia nacional en la frontera sur con México, cumpliendo su promesa de reforzar la seguridad fronteriza y frenar la migración ilegal.
Los nuevos decretos firmados en el primer día de su segundo mandato incluyen la eliminación de creaciones migratorias de su predecesor Joe Biden como el parole humanitario y las citas de asilo por la aplicación CBP One.
Trump también anunció en su discurso de investidura que ordenó el despliegue de tropas y la reanudación de la construcción del muro fronterizo para blindar la frontera de lo que consideró una “invasión”.
El programa parole humanitario permitía la entrada legal de hasta 30,000 personas mensuales provenientes de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití, otorgándoles permisos de trabajo por dos años. Desde su implementación, había beneficiado a más de 530,000 migrantes, ofreciendo una alternativa segura y regulada a los cruces ilegales. Sin embargo, Trump justificó su eliminación alegando que incentivaba el abuso del sistema migratorio y sobrecargaba los recursos nacionales.
La aplicación móvil CBP One, utilizada para programar citas en puntos de entrada fronterizos, también ha sido suspendida. Este sistema había facilitado la gestión de solicitudes de asilo para cerca de 800,000 personas desde su lanzamiento. Trump criticó la herramienta como una “puerta trasera” que dificultaba el control estricto de la frontera.
MPP: el regreso del Quédate en México
Los migrantes que quieran pedir asilo en EEUU lo pueden seguir haciendo, pero mediante los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), que obligan a los solicitantes de asilo a esperar en México mientras sus casos se resuelven en tribunales estadounidenses. Esta política, implementada inicialmente en 2019, ha sido criticada por las condiciones de inseguridad y falta de acceso a servicios básicos que enfrentan los migrantes en ciudades fronterizas mexicanas.
Los defensores de Trump aplauden las medidas como una respuesta firme para controlar lo que consideran una crisis migratoria descontrolada. Sin embargo, los críticos acusan al presidente de implementar políticas inhumanas que aumentarán el sufrimiento de personas vulnerables. Diversas ONG argumentan que estas acciones no abordan las causas profundas de la migración.
Con estas medidas ya en vigor, se espera un aumento en las tensiones tanto dentro de Estados Unidos como en los países de origen y tránsito de migrantes. Expertos anticipan que los desafíos legales podrían retrasar la implementación total de algunas políticas, pero la incertidumbre persiste para miles de familias migrantes.

