El Departamento de Estado de los EEUU ha emitido nuevas directrices que podrían llevar al rechazo de solicitudes de visa a extranjeros con determinadas condiciones médicas. En un cambio que amplía las normas anteriores, enfermedades como la obesidad y la diabetes, así como otras afecciones crónicas, se consideran ahora motivos para negar la entrada al país.
La normativa, que se dio a conocer el 5 de noviembre de 2025, es parte de una serie de medidas adoptadas por la administración de Donald Trump para endurecer las políticas migratorias y frenar el ingreso de personas que podrían convertirse en una «carga pública» para los recursos estadounidenses.
La cadena CBS revisó un memorándum enviado por el Departamento de Estado a todos sus funcionarios consulares para que los solicitantes de visa en las embajadas de EEUU por el mundo sean evaluados no solo por su historial médico relacionado con enfermedades transmisibles como la tuberculosis, sino también por su historial de enfermedades crónicas.
Esta directiva se enfoca en condiciones como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes y obesidad, que podrían requerir atención médica costosa a largo plazo. Según las nuevas pautas, los oficiales de visa deben evaluar si estos solicitantes serían una carga para el sistema de salud estadounidense.
La medida tiene implicaciones amplias, pues afecta a todos los solicitantes de visa, aunque se espera que se aplique principalmente a aquellos que buscan residir permanentemente en EEUU.
Charles Wheeler, abogado del Catholic Legal Immigration Network, ha señalado que esta normativa otorga más poder a los oficiales consulares para denegar visas basándose en su juicio sobre el impacto potencial de las condiciones médicas de los solicitantes.
El nuevo enfoque del Departamento de Estado marca una expansión significativa en las políticas de salud para los inmigrantes. Mientras que los exámenes médicos para los solicitantes de visa ya incluían pruebas para enfermedades como la tuberculosis y un historial de vacunación, las nuevas reglas van más allá.
Ahora, los oficiales deberán considerar enfermedades crónicas y los costos de atención médica asociados, incluso especulando sobre posibles emergencias médicas futuras que podrían surgir de condiciones preexistentes.
Un aspecto particularmente controvertido de la directiva es que insta a los oficiales a evaluar si el solicitante tiene los recursos financieros suficientes para cubrir su atención médica sin depender del gobierno estadounidense. “¿El solicitante tiene suficientes recursos financieros para cubrir los costos de atención médica a lo largo de su vida sin recurrir a asistencia pública?”, indica una pregunta de la guía.
La administración Trump ha dejado en claro que esta medida forma parte de su agresiva campaña para reducir la cantidad de inmigrantes en el país, buscando no solo frenar la inmigración ilegal sino también restringir la inmigración legal bajo criterios de “carga pública”.
Con aproximadamente el 10% de la población mundial viviendo con diabetes y enfermedades cardiovasculares como la principal causa de muerte, el impacto de estas nuevas pautas será significativo, especialmente en países con altos índices de enfermedades crónicas.

