El Senado de los Estados Unidos aprobó el viernes 5 de junio un paquete de unos 70.000 millones de dólares para reforzar la aplicación de las leyes migratorias, una decisión que fortalece a ICE y CBP en medio de la agenda de control fronterizo del presidente Donald J. Trump.
La medida fue avalada en Washington por 52 votos contra 47, mediante un procedimiento presupuestario que permitió a los republicanos avanzar sin necesidad de alcanzar los 60 apoyos habituales.
La legislación asigna la mayor parte de los recursos al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Según el desglose citado por AP, ICE recibiría cerca de 38.500 millones de dólares, mientras CBP obtendría más de 26.000 millones. Otros 5.000 millones quedarían bajo la discreción del secretario de Seguridad Nacional.
Para miles de migrantes, incluidos cubanos con procesos abiertos, órdenes de deportación, supervisión migratoria o casos pendientes en cortes, el avance del proyecto supone una señal de endurecimiento institucional.
Aunque el texto no cambia por sí solo las normas de asilo o residencia, sí dota de más recursos a las agencias encargadas de detenciones, operativos, vigilancia fronteriza y expulsiones.
Senado aprueba nuevos fondos para ICE y CBP
La votación llegó después de una extensa jornada de enmiendas celebrada el jueves. Los demócratas intentaron frenar el proyecto o introducir cambios, pero no lograron reunir los votos necesarios. La única republicana que se apartó de su partido fue Lisa Murkowski, senadora por Alaska.
El líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, presentó una propuesta para devolver el texto a comité y retirar un fondo de 1.800 millones de dólares del Departamento de Justicia, conocido como “anti-weaponization”. La enmienda fue derrotada por 50 votos contra 49.
Ese fondo se convirtió en uno de los puntos más controvertidos del debate. Fue concebido para compensar a personas que alegaron haber sido blanco de acciones políticas desde el gobierno federal. Sin embargo, sus críticos advirtieron que podía abrir la puerta a pagos con fuerte carga partidista.
¿Qué implica para los migrantes cubanos en EEUU?
El financiamiento forma parte de la línea migratoria del segundo mandato de Trump, centrada en ampliar la capacidad operativa de las agencias federales. Para la comunidad cubana en Estados Unidos, el tema adquiere relevancia por la cantidad de nacionales de la Isla que han llegado en los últimos años bajo distintas figuras migratorias y que aún no tienen un estatus permanente.
El proceso tuvo antecedentes recientes. El 23 de abril, el Senado aprobó una resolución presupuestaria por 50 votos contra 48 que abrió el camino a estos fondos. En mayo, el Congreso aprobó el financiamiento general del Departamento de Seguridad Nacional hasta el 30 de septiembre de 2026, pero sin nuevos recursos para ICE ni la Patrulla Fronteriza.
Con esta votación, los republicanos colocan otra pieza de la política migratoria de Trump en manos de la Cámara Baja. Para los migrantes sin estatus definido, el mensaje político es claro: Washington se prepara para financiar una maquinaria migratoria más amplia y con mayor capacidad de ejecución.
