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Segundo vuelo de deportación con migrantes cubanos desde EEUU llega a La Habana en febrero

El 19 de febrero de 2026, un vuelo de deportación desde Estados Unidos aterrizó en Cuba con 116 migrantes irregulares. Este es el segundo vuelo de deportación en solo 10 días y eleva a 302 el número total de deportados en 2026.

Esta operación se realiza en el marco de los acuerdos migratorios bilaterales entre ambos países. La deportación de migrantes incluye, por primera vez en la historia, a personas con antecedentes criminales, un giro histórico en la política del régimen castrista.

En el primer vuelo llegaron seis deportados con condenas por delitos graves como homicidio, violación, tráfico de drogas, robo y agresión con arma peligrosa. Entre los deportados con antecedentes penales se encuentran Yondeivis Wong Den Hernández, condenado por asesinato en segundo grado, y Raúl Duquezne Batista, sentenciado por violación, secuestro y robo, entre otros.

Anteriormente, Cuba se había negado a aceptar a deportados con antecedentes penales, lo que había generado situaciones complicadas, como el envío de migrantes a países terceros como Esuatini, donde enfrentaron condiciones extremas en cárceles de máxima seguridad sin acceso a alimentos o medicinas.

El primer vuelo de deportación de 2026 se realizó el 9 de febrero con 170 migrantes, 153 hombres y 17 mujeres, pero lo que lo hizo histórico fue la inclusión de personas con antecedentes criminales. Las autoridades cubanas cedieron a la presión de Estados Unidos, lo que marcó un cambio en su postura.

A pesar de la reactivación de los vuelos de deportación, los testimonios de los deportados muestran el caos y la frustración vividos por los migrantes. En algunos casos, como el de un familiar de un deportado, se denunció que los migrantes fueron engañados, ya que a muchos se les había informado que serían enviados a México, pero finalmente fueron deportados a Cuba.

Un artículo publicado por 14ymedio recoge el testimonio. “Todo el mundo pensaba que iba para México, porque eso les habían dicho”, comentó el familiar, quien relató cómo muchos migrantes llegaron al Aeropuerto Internacional José Martí sin dinero, sin información clara y con incertidumbre sobre cómo gestionar su situación.

Uno de los testimonios más impactantes es el de una mujer que había estado ocho meses en un centro de detención de ICE. Cuando firmó su deportación, se le había informado que su destino era México, pero terminó siendo deportada a Cuba. Esta situación de confusión y angustia ha generado gran preocupación entre las familias de los deportados, que se ven desbordadas por la situación.

La deportación de estos migrantes se enmarca en una situación interna de Cuba marcada por una grave crisis económica, acentuada por el embargo petrolero impuesto por Estados Unidos y la falta crónica de alimentos, medicinas y combustibles.

La situación en Cuba, caracterizada por la escasez de recursos y la presión internacional, se ve intensificada por el regreso de los deportados. Estos migrantes enfrentan un futuro incierto en un país que ya no consideran su hogar, lo que pone de relieve el impacto de las políticas migratorias y el clima de tensión entre ambos países.

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