Una nueva ola de revocaciones de parole otorgados a migrantes cubanos mediante la aplicación CBP One ha dejado a miles de personas en una situación de incertidumbre.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comenzó a enviar notificaciones de cancelación del parole el fin de semana pasado, con fecha de emisión desde el 24 de abril. Esta medida llega después de que una orden judicial hubiera dispuesto la reactivación de paroles cancelados previamente, lo que ha generado una gran preocupación entre los afectados.
La cancelación de los paroles forma parte de una ofensiva de la administración Trump contra políticas implementadas bajo el gobierno de Joe Biden.
Según los documentos oficiales que llegan por correo electrónico, el DHS justifica esta medida indicando que el propósito inicial del parole ya se ha cumplido y que no existen razones humanitarias urgentes ni beneficios significativos para el interés público que justifiquen su prolongación.
Sin embargo, esta interpretación ha dejado a muchos migrantes cubanos en una posición vulnerable.
El impacto inmediato de la revocación es significativo. Los afectados pierden su estatus migratorio temporal y, en consecuencia, también se les cancela el permiso de trabajo, lo que pone en riesgo su capacidad para sostenerse económicamente.
Esto afecta a familias que dependen de esos ingresos para pagar alquileres, deudas y otros gastos esenciales. Además, las notificaciones recomiendan que los migrantes abandonen el país “de inmediato” y reporten su salida a través de la aplicación CBP Home, lo que ha generado controversia entre los abogados especializados en inmigración, quienes advierten que tomar esta medida sin la debida asesoría podría tener graves consecuencias.
Según los abogados, la revocación del parole no afecta a todos los casos por igual. En el caso de los ciudadanos cubanos, la Ley de Ajuste Cubano establece que pueden solicitar la residencia permanente si han permanecido más de un año en EEUU y si fueron admitidos bajo parole.
Este beneficio no requiere que el parole esté vigente al momento de solicitar la residencia. Por lo tanto, aquellos que cuenten con un I-94, sean cubanos y hayan permanecido más de un año en el país podrían seguir siendo elegibles para solicitar la residencia bajo esta ley.
No obstante, los expertos advierten que, aunque la cancelación del parole no implica necesariamente una acumulación de presencia ilegal, los migrantes que no tengan residencia aprobada o un estatus migratorio estable deben proceder con cautela.
La recomendación principal es evitar tomar decisiones precipitadas, como abandonar el país sin consultar a un abogado especializado o viajar dentro de EE.UU. sin un estatus migratorio permanente, lo que podría poner en riesgo su situación legal.
Las reacciones de la comunidad cubana ante la cancelación del parole han sido de ansiedad y frustración. Muchos migrantes han expresado su descontento en redes sociales, compartiendo experiencias como la de un usuario que escribió: “Ayer dormí siendo legal y hoy me desperté ilegal”, lo que refleja el profundo impacto emocional que tiene esta política cambiante sobre las personas afectadas.
Además, algunos denunciaron que las notificaciones fueron enviadas a correos electrónicos secundarios o contenían información confusa, lo que aumentó la desconfianza en la comunicación oficial.
El 31 de marzo, la jueza federal Allison Burroughs, del Tribunal de Distrito de Massachusetts, ordenó restaurar los paroles cancelados en rondas previas, ya que consideraba que las revocaciones masivas no cumplían con los requisitos de evaluación individualizada.
Sin embargo, el gobierno defiende que las nuevas cancelaciones se basan en criterios de caso por caso, lo que ha generado controversia entre los abogados de migrantes, quienes interpretan esto como un intento de eludir la orden judicial.
Una audiencia clave está programada para el 6 de mayo en Boston, donde se decidirá si las cancelaciones continúan o si se frenan nuevamente. Este fallo podría tener implicaciones más allá de la comunidad cubana, ya que el programa CBP One permitió la entrada de más de 900,000 migrantes entre 2023 y 2025, incluidos 110.000 cubanos.
