Cuba sufrió el viernes 10 de julio una nueva caída completa del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), la segunda en cinco días, cuando una avería en la línea entre Santa Clara y Sancti Spíritus generó inestabilidad y dejó sin corriente a casi 10 millones de habitantes.
La desconexión ocurrió a las 4:30 p.m., pocas horas antes del quinto aniversario de las protestas del 11J, marcadas también por el rechazo a los apagones, la escasez y la falta de libertades.
La Unión Eléctrica activó los protocolos para levantar microsistemas e iniciar una recuperación gradual. Las primeras maniobras buscaron abastecer hospitales, sistemas de bombeo de agua y otras instalaciones prioritarias mediante grupos electrógenos y circuitos aislados.
Cuarto apagón nacional de Cuba en 2026
La interrupción fue la cuarta de alcance nacional registrada durante 2026 y la novena desde 2024. El colapso anterior ocurrió el lunes 6 de julio. Aunque las autoridades anunciaron una recuperación parcial al día siguiente, extensas zonas continuaban con un servicio mínimo cuando volvió a caer la red.
La restauración completa puede demorar varios días. Los técnicos deben iniciar fuentes con capacidad de arranque independiente, entre ellas hidroeléctricas, parques solares y motores de generación distribuida. Esa energía permite crear pequeñas islas eléctricas, sincronizarlas y suministrar potencia a las termoeléctricas.
La fragilidad del proceso facilita nuevas interrupciones. Cualquier variación de voltaje o frecuencia puede derrumbar los circuitos enlazados, en especial cuando la generación disponible permanece muy por debajo de la demanda.
Apagones récord y termoeléctricas deterioradas
La crisis había alcanzado niveles extremos antes de la desconexión. Para el 6 de julio, la UNE calculó una disponibilidad de 935 megavatios frente a una demanda máxima de 3.100. La afectación prevista ascendía a 2.195 megavatios, cerca del 71% del consumo nacional.
Ese día, 11 de las 16 unidades termoeléctricas estaban detenidas por averías o mantenimiento. Estas plantas aportan cerca del 40% de la electricidad y funcionan, en gran medida, con crudo cubano. Décadas de explotación, reparaciones incompletas y falta de inversiones han reducido su confiabilidad.
Otro 40% depende de motores de diésel y fueloil. Buena parte de esa generación distribuida permanece paralizada por la escasez de combustible. Las fuentes de gas y renovables cubren el resto, pero no compensan la pérdida de las centrales convencionales.
El apagón coincide con el aniversario del 11J
La nueva crisis llegó en una fecha sensible para el régimen cubano. El 11 de julio de 2021, miles de ciudadanos protestaron en decenas de localidades para reclamar libertad, alimentos, medicinas y electricidad. La respuesta estatal incluyó detenciones, procesos penales y largas condenas.
Cinco años después, los cortes superan las 35 horas en sectores de La Habana y llegan hasta tres días en comunidades del interior. Cuba necesita más de 100.000 barriles diarios para cubrir sus requerimientos energéticos, pero produce alrededor de 40.000.
La dependencia de importaciones, el deterioro acumulado del SEN y la gestión estatal mantienen al país expuesto a nuevos colapsos.
