La Embajada de Estados Unidos en La Habana advirtió sobre los riesgos para la salud pública que enfrenta Cuba debido al deterioro del suministro de agua, los cortes eléctricos prolongados y las fallas en la conservación de alimentos y medicamentos.
La sede diplomática señaló que varias comunidades han pasado extensos períodos sin acceso al servicio de agua mediante las redes estatales, una situación que afecta las condiciones básicas de vida.
La advertencia también apunta a que la crisis energética del país está afectando otros servicios esenciales. Según la representación estadounidense, los apagones dificultan el funcionamiento de los sistemas de bombeo de agua y comprometen la refrigeración necesaria para mantener productos alimenticios y fármacos en condiciones adecuadas.
Apagones agravan problemas de agua y conservación de alimentos
La falta de electricidad se ha convertido en uno de los principales obstáculos para garantizar el abastecimiento de agua en diferentes zonas de la Isla. Los cortes de energía afectan estaciones de bombeo y limitan la distribución hacia hogares que dependen de estos sistemas.
A esta situación se suma el impacto de la sequía. La Embajada de EEUU explicó que varios pozos han reducido sus niveles de agua o han quedado inutilizados, lo que incrementa las dificultades para acceder al recurso en algunas regiones.
Los problemas de abastecimiento no están concentrados únicamente en La Habana. En la capital cubana, una avería reciente dejó sin servicio a seis municipios, afectando a miles de residentes que dependen de alternativas como pipas para recibir agua.
Autoridades cubanas reconocieron dificultades para millones de personas
La magnitud del problema también ha sido admitida por funcionarios del régimen cubano. En mayo, Antonio Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, reconoció durante una intervención en la televisión estatal que cerca de 2,7 millones de personas enfrentaban dificultades agravadas para recibir agua.
La situación se suma a una crisis más amplia de servicios básicos que incluye apagones diarios, problemas de transporte y escasez de productos esenciales. Para muchas familias cubanas, la interrupción del suministro eléctrico implica también perder alimentos almacenados y enfrentar obstáculos para conservar medicamentos que requieren refrigeración.
La Embajada estadounidense no detalló enfermedades específicas asociadas a estas condiciones, pero alertó sobre los riesgos sanitarios derivados de la combinación de falta de agua, problemas eléctricos y deterioro de los sistemas de abastecimiento.
Mientras las autoridades cubanas atribuyen parte de los problemas a factores externos y limitaciones económicas, los ciudadanos continúan denunciando las consecuencias de una infraestructura debilitada tras décadas de falta de inversiones y mantenimiento.

