Narciso Amador Fernández Ramírez fue, durante años, uno de los más fervientes defensores del régimen cubano. Desde su tribuna como periodista en los diarios oficiales Vanguardia y Cubahora, arremetía contra el exilio con los términos más violentos del repertorio oficialista: “ratas”, “gusanera”, “mercenarios”.
Pero desde marzo de 2024, su vida dio un giro radical. Beneficiado por el programa de parole humanitario impulsado por el presidente Joe Biden, Fernández Ramírez —de 65 años— vive hoy tranquilamente en Homestead, al sur de Florida, donde recibe cupones de alimentos, asistencia médica subsidiada por el contribuyente estadounidense y pagos en efectivo destinados a refugiados, según confirmaron a este medio fuentes familiares.
“Está esperando la green card para aplicar a beneficios como el Seguro Social y Medicare. Él, que fue el comunista más incondicional de Villa Clara, hoy disfruta de su vejez en el país que tanto despreciaba”, afirmó una fuente bajo condición de anonimato por lo delicado del tema.
Fernández Ramírez vive en Homestead con su esposa Elizabeth Leal y su hija, quien ya residía en territorio estadounidense.
Figuras clave de la política estadounidense, como el actual secretario de Estado Marco Rubio, han denunciado reiteradamente el abuso de beneficios migratorios por parte de exoficiales y voceros del régimen cubano, quienes logran acogerse a programas destinados a verdaderos perseguidos políticos.
Este medio pudo verificar de manera independiente que Fernández Ramírez reside en Homestead. Aunque se intentó contactarlo en varias ocasiones, no respondió a nuestras solicitudes de entrevista.
De la tribuna comunista al exilio que vilipendió
El historial público de Fernández Ramírez permanece en línea. Escribía bajo su nombre completo o partes de él, y su producción ideológica cesó poco antes de su salida del país. De igual forma entregó el cargo de jefe del núcleo del PCC en el diario provincial Vanguardia. Debido a su fidelidad al régimen obtuvo en 2014 el Premio 26 de Julio en la categoría de prensa escrita.

En 2017, publicó un artículo titulado “Fidel, el primero en todo”, donde afirmaba que Castro estaba “sentado, vigilante, junto a Martí, en el Olimpo sagrado de los héroes de la Patria”. Y remataba con fervor: “Ahora todos somos Fidel”.
En 2019, al referirse a los miembros de la Brigada 2506 que participaron en Bahía de Cochinos, escribió: “¿Cómo se comportaron los mercenarios? Como tenían que comportarse: como ratas”. Añadía que el “escudo de ideas patrióticas” protegería a la revolución de toda “maniobra anticubana”.
Mentiras migratorias y consecuencias legales
El abogado de inmigración Ismael Labrador, del bufete Gallardo Law Firm, advierte que casos como el de Fernández Ramírez no son raros bajo el parole humanitario.
“Una simple búsqueda en Google bastaba para saber que este hombre era un propagandista del Partido Comunista de Cuba. Eso lo hace inelegible para beneficios migratorios”, aseguró Labrador, quien ejerce en el sur de Florida.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no respondió a una solicitud de comentarios sobre el caso.
Labrador advierte que, si Fernández Ramírez mintió en su solicitud de residencia permanente —por ejemplo, ocultando su militancia comunista o su participación en estructuras ideológicas del régimen—, el gobierno puede negarle la green card y someterlo a deportación bajo cargos de fraude migratorio.
Una larga lista…
Fernández Ramírez no es un caso aislado. La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba ha identificado a cientos de exrepresores que hoy viven en EE.UU.
Uno de los casos más recientes y notorios es el de Daniel Morejón García, exfuncionario del Ministerio del Interior, arrestado por agentes de ICE y el FBI en abril de 2025 en Miami, tras descubrirse que había ocultado su pasado represivo.
Otros nombres destacados incluyen al teniente coronel de la Seguridad del Estado Héctor Alejandro Hernández Morales, la jueza Melody González Pedraza —quien condenó a jóvenes por motivos políticos en Villa Clara y hoy busca asilo en EE.UU.— y la fiscal Rosabel Roca Sampedro, que pidió cárcel para manifestantes y ahora solicita refugio.


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