La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos ha comenzado a utilizar altavoces de alta potencia en puntos estratégicos del Valle del Río Grande, en el sur de Texas, para advertir a los migrantes que cruzar el río constituye una entrada ilegal a una zona militarizada y que serán procesados.
El sistema, visible en áreas de alto tránsito cerca del río Bravo, transmite mensajes de forma continua y en español.
La advertencia se escucha incluso desde territorio mexicano. De acuerdo con la prensa local, el mensaje irrumpe en el silencio del amanecer y se repite cada minuto sin interrupción.
Las torres están montadas sobre pequeños remolques y han sido colocadas en sectores considerados vulnerables, tanto en áreas remotas donde los migrantes avanzan a pie como en tramos sensibles del río.
La oficial Susana González, especialista de la Oficina de Asuntos Públicos de la Patrulla Fronteriza, explicó que por esa zona cruzan muchos migrantes. En total, las autoridades han desplegado 79 torres en el sector.
Además de emitir alertas, estos dispositivos cuentan con un botón rojo para pedir ayuda. Cuando alguien lo activa, se envía una señal a la Patrulla Fronteriza y una voz automatizada responde en 10 idiomas, entre ellos español, inglés, mandarín y portugués, con instrucciones para que la persona mantenga la calma y espere asistencia.
En lo que va de 2026, la Patrulla Fronteriza ha hallado al menos 15 cuerpos en el valle, una cifra superior a la registrada en todo el año fiscal 2025, cuando se localizaron ocho. El dato muestra que, pese a la caída del flujo, el cruce irregular sigue implicando un alto riesgo humano.
Durante años, el Valle del Río Grande fue uno de los principales puntos de entrada para migrantes de Centroamérica y Sudamérica. Rod Kise, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de la agencia federal en ese sector, aseguró que hace tres o cuatro años la Patrulla Fronteriza detenía entre 2,000 y 3,000 personas al día en esa zona.
Ahora, según dijo, la cifra se mueve entre 50 y 70 migrantes diarios. Kise atribuyó esa reducción al endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por la actual administración.
Pese a esa disminución, el Valle del Río Grande continúa encabezando las detenciones en la frontera. En el actual año fiscal, las autoridades han arrestado a 5,832 migrantes en esa área, la mayoría de nacionalidad mexicana.
Entre ellos también figuran dominicanos. Kise precisó que al menos 28 ciudadanos de República Dominicana han sido detenidos tras intentar cruzar de forma irregular las aguas del río Bravo en el año fiscal 2026. A nivel general, en todas las zonas fronterizas, Estados Unidos ha detenido a 27,879 migrantes, de los cuales 18,900 son mexicanos.
La funcionaria también indicó que, en la orilla mexicana, algunas personas aparentan pescar o pasar el rato, pero en ciertos casos estarían vigilando el movimiento de los agentes para avisar si un grupo va a cruzar.
Una vez que los migrantes logran entrar al lado estadounidense, se enfrentan a un terreno seco, espinoso y expuesto a animales salvajes, como víboras, insectos, garrapatas e incluso ocelotes. La ruta no termina con el río: comienza entonces otra fase marcada por el desgaste físico y el peligro.
La vigilancia en la zona combina tecnología y observación directa. González explicó que los agentes buscan ramas rotas, huellas recientes y otros indicios para reconstruir el paso de los migrantes.
Según relató, algunos intentan evitar ser detectados colocando cartón en la suela de sus zapatos para no dejar marcas. Sin embargo, el sector cuenta con sensores de movimiento, cámaras que operan las 24 horas, torres de vigilancia y apoyo de helicópteros, lo que amplía la capacidad de respuesta de las autoridades.

