EEUU Inmigración

Inician vuelos de deportación de migrantes directamente desde Alligator Alcatraz

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció este viernes el inicio de vuelos de deportación desde el polémico centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”. El lugar, instalado en una antigua pista aérea en los Everglades, en el sur de la Florida, ha comenzado las expulsiones en medio de una intensificación del control migratorio impulsado por el presidente Donald Trump.

“Hemos tenido dos o tres vuelos de deportación y seguiremos haciéndolo. Hasta 100 personas que se encontraban ilegalmente en Florida ya han sido deportadas”, declaró en conferencia de prensa Garrett J. Ripa, ejecutivo asociado interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

DeSantis calificó las operaciones como “extraordinarias” y afirmó que la frecuencia de estos vuelos aumentará significativamente. El centro, inaugurado el pasado 1 de julio por Trump, ya procesó a cientos de migrantes cubanos y de otras nacionalidades.

Según Larry Keefe, director de la Junta Estatal de Control de Inmigración, los vuelos marcan el inicio de una nueva etapa. “Habrá una oleada de arrestos, y lo que ven aquí en ‘Alligator Alcatraz’ responderá a ese aumento”, declaró.

Actualmente, “Alligator Alcatraz” alberga a unas 2.000 personas, pero la capacidad podría duplicarse hasta 4.000 si la demanda aumenta, confirmó ICE. “No hay ni una sola persona aquí que no tenga una orden de deportación definitiva”, aseguró Ripa.

En los últimos días, Florida ha duplicado su capacidad de arresto migratorio. Más de 1.200 agentes del sheriff estatal y 650 efectivos del Departamento de Aplicación de la Ley recibieron credenciales especiales para realizar controles migratorios bajo el programa federal 287(g), colocando a Florida a la cabeza nacional en este tipo de colaboración.

Desde su apertura, las condiciones en el centro han provocado severas críticas de activistas, organizaciones de derechos humanos y autoridades locales. Daniella Levine Cava, alcaldesa del condado Miami-Dade, solicitó acceso urgente a las instalaciones tras denuncias reiteradas sobre la situación insalubre e insegura en la que viven los detenidos.

Migrantes entrevistados por CNN describieron condiciones “inhumanas”, con más de 30 personas hacinadas en celdas hechas de malla metálica. Denunciaron acceso limitado a agua potable, baños insuficientes, duchas escasas e inodoros atascados. También reportaron fallos constantes en el aire acondicionado y tiendas que permiten el ingreso de lluvia e insectos.

Construido apresuradamente en apenas ocho días sobre el Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, originalmente diseñado para aviones supersónicos, “Alligator Alcatraz” está protegido por 8.500 metros de vallado, casi 300 cámaras de seguridad y más de 400 agentes, incluidos 200 efectivos adicionales de la Guardia Nacional.

La instalación se encuentra rodeada por 99 kilómetros cuadrados de fauna silvestre, incluyendo caimanes y pitones, lo que incrementa el riesgo para los detenidos. Activistas y familiares protestaron recientemente en el lugar, denunciando estos peligros adicionales.

Pese a las denuncias y protestas, DeSantis defendió la instalación como un modelo de “eficiencia” en la política migratoria de Trump. El gobernador afirmó que Florida ha impedido la llegada de unos 18.000 migrantes y adelantó que miembros de la Guardia Nacional podrían ejercer como jueces migratorios para agilizar aún más las deportaciones.

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