Desde el comienzo de la administración de Donald Trump el 20 de enero de 2025, las autoridades federales de inmigración de Estados Unidos, a través del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), han arrestado cerca de 150.000 inmigrantes en situación irregular, en lo que constituye una operación de deportación acelerada impulsada por la nueva política migratoria del gobierno republicano.
Este incremento de arrestos refleja la intensificación de una campaña de deportaciones que comenzó poco después de que Trump asumiera la presidencia.
Según datos oficiales consultados por el diario Washington Examiner, hasta finales de julio, ICE había detenido a 149.084 personas, un número que incluye casi 50.000 arrestos realizados en las últimas ocho semanas donde el ritmo de arrestos creció significativamente en comparación con los primeros meses del año.
Entre enero y abril, las detenciones alcanzaron las 68.714, con un promedio mensual de 17.000 arrestos. Sin embargo, en los meses siguientes, el número de detenciones aumentó notablemente, con 25.645 en mayo, 34.962 en junio y 19.763 a mitad de julio.
A finales de mayo, un funcionario de la Casa Blanca instó a ICE a ampliar su enfoque, señalando que las autoridades federales debían perseguir a todos los inmigrantes indocumentados, incluidos aquellos que tradicionalmente no eran blanco de estas operaciones, como los que se dirigen a sus trabajos o a audiencias judiciales.
Esta directriz ha sido respaldada por el asesor presidencial Stephen Miller, quien ha presionado por un enfoque más agresivo en las detenciones, según el director de estudios migratorios en el Cato Institute, David Bier.
El aumento de los arrestos responde a la implementación de la política de “tolerancia cero” de Trump, quien, en palabras de Andrew Arthur, ex juez de inmigración, está cumpliendo con sus promesas de campaña y con las demandas de una mayoría de estadounidenses que quieren ver a los delincuentes extranjeros fuera de las calles.
Con un promedio de más de 700 arrestos diarios, las detenciones actuales superan el ritmo de arrestos durante el mandato del presidente Joe Biden, quien en su administración también enfrentó una cifra alta de detenciones.
Según la abogada y analista de políticas del Migration Policy Institute, Kathleen Bush-Joseph, esta tasa coloca a ICE en camino de alcanzar 258.000 arrestos anuales, cifra que no se veía desde el último año del mandato de Barack Obama, en 2012.
En términos históricos, los arrestos bajo la administración de Obama fueron significativos, con más de 1.2 millones de personas arrestadas entre 2009 y 2012. Sin embargo, las detenciones bajo Trump han mostrado un repunte notable.
La política de deportaciones de Trump tiene como objetivo reducir significativamente la población indocumentada en Estados Unidos, y la tendencia sugiere que el presidente está logrando avances hacia su meta de un millón de deportaciones anuales. Aunque los arrestos no siempre resultan en deportaciones, aquellos que se registran en el sistema CBP Home y se auto-deportan también contribuyen al total de inmigrantes que abandonan el país.
