Las tarjetas Visa y Mastercard emitidas fuera de Cuba dejarán de procesarse en la Isla a través de Fincimex desde el 6 de junio de 2026, tras las nuevas sanciones de Estados Unidos contra entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA.
La restricción, confirmada por el Banco Central de Cuba, golpea al turismo, al comercio y a los servicios que dependen de pagos internacionales.
Visa y Mastercard salen del circuito de Fincimex
La medida afecta a una de las vías usadas durante años para procesar operaciones de visitantes extranjeros en hoteles, restaurantes, tiendas y otros negocios asociados al turismo.
Fincimex, empresa incluida en el entramado económico controlado por los militares cubanos, quedará fuera de las redes de Visa y Mastercard, dos de los sistemas de pago más extendidos del mundo.
El Banco Central de Cuba reconoció que la decisión limitará la captación de ingresos por ventas de bienes y servicios pagados con estas tarjetas. En la práctica, los viajeros que lleguen al país con plásticos emitidos en el exterior podrían encontrar obstáculos para comprar, reservar o contratar prestaciones dentro del territorio nacional.
Las sanciones responden a una orden ejecutiva de Washington que amplía las restricciones contra compañías vinculadas a GAESA, señalado por Estados Unidos como uno de los pilares financieros de las Fuerzas Armadas cubanas.
Durante décadas, ese conglomerado ha mantenido una presencia dominante en áreas estratégicas como turismo, comercio, logística y servicios financieros.
A partir del 6 de junio, las tarjetas Visa y Mastercard dejarán de funcionar como medio de pago en Cuba, luego de que el banco internacional encargado de procesar esas transacciones decidiera cortar sus vínculos con FINCIMEX S.A. pic.twitter.com/63ABHDewYh
— Mario J. Pentón (@MarioJPenton) June 3, 2026
Golpe al turismo y a los pagos en Cuba
El impacto puede sentirse con fuerza en un sector que ya arrastra caída de visitantes, deterioro de servicios y falta de insumos. Para hoteles, agencias, restaurantes y comercios, perder el acceso a Visa y Mastercard supone reducir las opciones de cobro a clientes extranjeros, muchos de los cuales dependen de esos medios para viajar.
La interrupción también complica la imagen de Cuba como destino turístico. En un mercado internacional donde los pagos electrónicos son la norma, la Isla vuelve a quedar atada a soluciones limitadas, menos conocidas y con menor aceptación global.
Las autoridades cubanas atribuyen la situación a la política de presión de Estados Unidos. Sin embargo, la afectación expone otra vez el costo de mantener sectores clave bajo estructuras controladas por el aparato militar, en lugar de permitir una economía abierta y transparente.
Alternativas del régimen: tarjetas rusas, chinas y prepago
El Banco Central afirmó que seguirán disponibles otros mecanismos. Entre ellos mencionó las tarjetas prepago Clásica y Tropical, diseñadas para operar dentro del sistema cubano. También continuarán funcionando las tarjetas Mir, asociadas a la red financiera rusa, y UnionPay, vinculada al sistema chino.
Además, las autoridades autorizaron transferencias entre tarjetas Clásica, una opción presentada como salida operativa ante la nueva restricción. No obstante, estas alternativas tienen menor alcance internacional y no sustituyen el peso de Visa y Mastercard en el mercado global.
El Banco Central no informó si existen gestiones para recuperar en el futuro el acceso a esas redes. Por ahora, empresas turísticas, comercios y proveedores de servicios deberán ajustar sus sistemas de cobro y depender de plataformas con presencia más reducida.
