La administración de Donald J. Trump ordenó este viernes 22 de mayo que muchos extranjeros con estatus temporal en Estados Unidos completen desde el exterior sus trámites de residencia permanente, una decisión que puede afectar a miles de migrantes, incluidos cubanos que llegaron con parole, visas u otros permisos.
La medida busca restringir los ajustes de estatus dentro del país y trasladar más casos al proceso consular, según reportó Reuters.
La directriz modifica la interpretación aplicada por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) sobre la Sección 245(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
Esa disposición permite que personas admitidas de forma legal soliciten la residencia sin salir del territorio estadounidense.
Con el nuevo criterio, el ajuste de estatus dentro de EEUU queda limitado. En la práctica, muchos solicitantes deberán abandonar el país, presentarse ante un consulado estadounidense, asistir a una entrevista y esperar una visa de inmigrante antes de regresar como residentes legales.
USCIS argumenta que el cambio pretende recuperar la separación entre una entrada temporal y la residencia permanente. El director de la agencia, Joseph Edlow, defendió la medida al afirmar que permanecer de forma temporal no debe convertirse en una vía automática para instalarse definitivamente en el país.
La administración Trump sostiene que algunos migrantes usaron permisos temporales para quedarse en EEUU mientras avanzaban sus expedientes. Por esa razón, las autoridades indicaron que las excepciones quedarían reservadas para situaciones extraordinarias, aunque todavía existen dudas sobre cómo se aplicará ese margen discrecional.
Cubanos con parole enfrentan mayor presión
La decisión preocupa a la comunidad cubana, golpeada por un giro migratorio cada vez más restrictivo. Durante décadas, los nacionales de la Isla contaron con beneficios que los diferenciaron de otros grupos, primero bajo la política de “pies secos, pies mojados” y luego mediante la Ley de Ajuste Cubano.
Ese escenario se ha estrechado. Washington ha limitado programas humanitarios, reforzado controles fronterizos y endurecido el tratamiento de quienes tienen órdenes de deportación o procesos incompletos.
Para muchos cubanos, regresar al país de origen no representa una simple formalidad, sino un riesgo político, económico y familiar en medio de la crisis generada por la dictadura castrista.
Reportes recientes también muestran que miles de cubanos deportados desde EEUU terminaron en terceros países, debido a las dificultades para concretar retornos directos a Cuba.

