La embajada de los Estados Unidos en La Habana ha anunciado que reducirá su operatividad presencial a solo tres días a la semana debido a la grave crisis energética que enfrenta Cuba.
A partir de la próxima semana, la misión diplomática solo atenderá al público los martes, miércoles y jueves, mientras que los lunes y viernes estarán reservados exclusivamente para emergencias de ciudadanos estadounidenses. La medida se enmarca dentro de los esfuerzos para optimizar el uso de energía en medio de un contexto de escasez extrema de combustible en la Isla.
Los servicios de visa, que incluyen entrevistas, revisión de documentos y recolección de pasaportes, experimentarán reprogramaciones, y los solicitantes serán contactados directamente por la Embajada para informarles sobre los nuevos horarios.
La misión diplomática pide a los afectados no llamar, ya que se les notificará por otros medios. Este ajuste en el servicio busca garantizar la continuidad de las operaciones más críticas de la Embajada, mientras se enfrenta a una situación sin precedentes en cuanto a la disponibilidad de recursos energéticos.
Crisis energética y su impacto en Cuba
La situación energética en Cuba ha empeorado notablemente a principios de 2026. Según la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), los apagones simultáneos afectaron hasta el 64% del territorio nacional, un colapso que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad del sistema eléctrico cubano.
La falta de combustible, agravada por averías en las termoeléctricas y una escasez crónica de diésel y fueloil, ha llevado a la aplicación de medidas extremas de racionamiento. Las autoridades cubanas han recortado las horas laborales a cuatro días a la semana, con un día entero de cierre de oficinas públicas, y limitan las ventas de combustible a solo 20 litros por vehículo a precios en dólares.
El racionamiento de combustible no solo ha afectado la vida diaria de los cubanos, sino también a las misiones diplomáticas extranjeras en la isla. Las embajadas, incluyendo la de EEUU, enfrentan restricciones severas en la carga de combustible. La dictadura comunista determinó que solo tres autos de la representación diplomática estadounidense pueden cargar combustible en un servicentro determinado en La Habana.
