La Embajada de Estados Unidos en Guyana informó que, a partir del 2 de septiembre de 2025, se endurecen los criterios para eximir de entrevistas presenciales a solicitantes de visas de no inmigrante, incluidas las de turismo y negocios (categorías B1/B2).
Esta medida afectará especialmente a ciudadanos cubanos, quienes desde hace años deben viajar a terceros países para tramitar sus visas ante la imposibilidad de hacerlo en La Habana.
Según el Departamento de Estado, todos los solicitantes de visas de no inmigrante —incluidos los menores de 14 años y mayores de 79— deberán presentarse en persona ante un oficial consular, salvo contadas excepciones.
Las únicas categorías que podrán seguir aplicando sin entrevista son diplomáticos (visas A, G, y similares), ciertos funcionarios internacionales y quienes renueven una visa B1/B2 válida por el máximo de tiempo, siempre que la renovación se realice dentro de los 12 meses posteriores a la expiración.
Sin embargo, para calificar a la exención en caso de renovación, el solicitante debe aplicar desde su país de residencia o nacionalidad, no haber tenido visas denegadas anteriormente, y no presentar posibles causas de inelegibilidad.
Esta actualización anula la disposición anterior, vigente desde febrero de 2025. La embajada aclara que los oficiales consulares podrán requerir entrevistas incluso a quienes cumplan con los criterios, si lo consideran necesario.
La nota oficial indica que “los solicitantes deben consultar los sitios web de la embajada y el consulado para obtener información más detallada sobre los requisitos y procedimientos de solicitud de visa, y para conocer más sobre el estado operativo y los servicios de la embajada o el consulado”.
Desde hace más de cinco años, la Embajada de Estados Unidos en La Habana no procesa solicitudes de visas de no inmigrante para turismo o negocios (visas B1/B2) a ciudadanos cubanos. Esta limitación obliga a los interesados a viajar a un tercer país —generalmente México, Panamá o Guyana— para realizar su entrevista consular, lo cual encarece y complica el proceso de forma significativa.
La suspensión del servicio se remonta a 2017, tras denuncias de supuestos “ataques sónicos” contra diplomáticos estadounidenses en Cuba, que llevaron al cierre parcial de la sede y a la reducción del personal consular. Aunque la embajada ha reanudado algunos servicios, como las entrevistas para inmigrantes y el programa de reunificación familiar, las visas de turismo y negocios siguen excluidas.
Este obstáculo representa una barrera considerable para los cubanos que desean visitar familiares, asistir a eventos profesionales o simplemente conocer Estados Unidos. Además del alto costo de gestionar visados desde terceros países, muchos deben enfrentar el reto de obtener primero una visa para ingresar a esas naciones, lo cual no siempre es sencillo.

