Migrantes cubanos deportados desde Estados Unidos comenzaron a llegar a Tapachula, ciudad ubicada en la frontera sur de México, en vuelos directos desde el país norteamericano.
Esta nueva ola de deportados se suma a miles de migrantes varados en la localidad a raíz del endurecimiento de las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
Según una entrevista de EFE a Eduardo Antonio Castillejos Argüello, subsecretario de Movilidad Humana de la Secretaría de la Frontera Sur, Tapachula ha recibido entre dos y tres vuelos por semana con migrantes deportados desde Estados Unidos.
En total, más de 12 mil personas fueron deportadas el año pasado, y la cifra sigue aumentando debido a las políticas migratorias más estrictas que se aplican en la frontera sur.
La ciudad de Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, ha pasado de ser un simple punto de tránsito para los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos, a convertirse en un destino temporal para miles de personas atrapadas por las nuevas restricciones migratorias. En su mayoría, los migrantes provienen de países como Cuba, Haití, Guatemala, y El Salvador.
El panorama para los cubanos deportados es sombrío, pues enfrentan una creciente crisis económica y social en Tapachula, con escaso acceso a servicios básicos y empleo formal. La mayoría de los migrantes se dedica al comercio informal, buscando sobrevivir en medio de condiciones de vida precarias.
Uno de los casos más representativos de esta situación es el de Raúl Morales, un cubano de 66 años deportado recientemente a México. Morales vivió durante 46 años en Estados Unidos, donde había solicitado refugio político.
Según su relato, fue detenido y esposado por las autoridades estadounidenses antes de ser enviado a Tapachula, lo que lo separó de su familia y le dejó una sensación de injusticia.
Por su parte, activistas que luchan por los derechos de los migrantes han denunciado la falta de responsabilidad por parte de las instituciones mexicanas y estadounidenses en el tratamiento de los migrantes deportados.
Calculan que cerca de 60 mil migrantes permanecen atrapados en la región, muchos de ellos sin poder acceder a servicios de salud, educación y empleo.
Jonas García, otro migrante cubano deportado en un vuelo directo desde Estados Unidos, narró su experiencia. García, detenido por una infracción de tráfico, denunció la falta de apoyo por parte de las autoridades migratorias y la indiferencia de las organizaciones internacionales ante su situación.
El gobierno de México ha sido criticado por su incapacidad para abordar esta crisis migratoria, que ha dejado a miles de personas atrapadas en una situación de vulnerabilidad sin un futuro claro.
México, presionado por EEUU, aceptó ser un tercer país seguro por lo cual las autoridades estadounidenses les envían migrantes deportados de otras nacionalidades.
