La administración de Donald Trump mantiene desde hace varios meses conversaciones con el Gobierno de Uruguay para trasladar al país sudamericano a cubanos deportados de Estados Unidos, cuando Washington descarte o no pueda enviarlos directamente a la Isla. Las negociaciones fueron reveladas el miércoles 29 de julio por The New York Times, que citó a funcionarios de ambas naciones.
Representantes del Departamento de Estado y de la Cancillería uruguaya han participado en los contactos. Las fuentes ofrecieron detalles bajo anonimato debido a que todavía no existe un convenio público. El eventual pacto podría redactarse sin mencionar de manera específica a los ciudadanos cubanos, aunque estos serían sus principales beneficiarios.
Uruguay podría recibir a cubanos expulsados de EEUU
El Gobierno estadounidense busca incorporar nuevos destinos a su política de deportaciones hacia terceros países. Uruguay aparece como una alternativa por su legislación migratoria, su sistema de asilo y la necesidad de incorporar trabajadores ante el progresivo envejecimiento de sus 3,4 millones de habitantes.
Datos de Naciones Unidas indican que cerca de 24.000 cubanos solicitaron protección en territorio uruguayo durante el último año. Además, más de 22.000 nacionales de la Isla arribaron al país en 2025.
El ministro del Interior de Uruguay, Carlos Negro, respaldó la tradición migratoria de su nación. “Tenemos la tradición de dar la bienvenida a las personas que llegan de otras naciones”, afirmó.
Montevideo también tendría interés en fortalecer sus vínculos con la administración republicana. Para Washington, otorgar a los deportados la posibilidad de residir legalmente en Uruguay reduciría los intentos de regresar de manera irregular a Estados Unidos y evitaría que fueran enviados al régimen cubano.
Washington amplía las deportaciones hacia terceros países
La iniciativa forma parte de una estrategia aplicada anteriormente con miles de cubanos. En marzo, el Gobierno estadounidense informó a un tribunal federal que había trasladado a 6.000 ciudadanos de la Isla a México, donde muchos enfrentaron dificultades para trabajar y conseguir documentos.
Otros deportados fueron enviados a Esuatini y Sudán del Sur, países en los que permanecieron bajo reclusión. Asimismo, una investigación identificó el traslado de 19 cubanos a Nicaragua entre enero de 2025 y junio de 2026.
El secretario de Estado, Marco Rubio, relacionó la salida de migrantes con el deterioro económico y político de Cuba. “La migración masiva desde Cuba es siempre un riesgo que se corre cuando los países están tan profundamente desestabilizados”, declaró durante una visita a Manila.
Hasta 600.000 cubanos podrían enfrentar deportaciones
María José Espinosa, representante del Center for Engagement and Advocacy in the Americas, calcula que unos 600.000 cubanos podrían quedar expuestos a procedimientos de expulsión tras el endurecimiento de las políticas migratorias de Trump.
La historiadora Ada Ferrer cuestionó el giro de Washington. “Hubo un tiempo en el que no perseguían a los cubanos debido a la Ley de Ajuste Cubano, pero ya nadie está cumpliendo con eso. Si hiciste campaña con deportaciones masivas, vas a intentar hacer deportaciones masivas. Pero los cubanoestadounidenses pensaron que estarían protegidos”.
Yael Schacher, de Refugees International, definió a Uruguay como “la opción menos mala” frente a Esuatini o Sudán del Sur. Sin embargo, los elevados gastos de vivienda y alimentación obligan a numerosos cubanos a trabajar como repartidores, cuidadores o guardias de seguridad mientras completan su regularización.

