A partir del 20 de agosto, el gobierno de Estados Unidos implementará un programa piloto de 12 meses que requerirá a ciertos solicitantes de visas de negocios y turismo (categoría B1-B2) depositar sumas de hasta $15.000.
La medida, dirigida principalmente a individuos provenientes de países con altas tasas de sobrestadía de visas, deficientes controles de seguridad o sistemas de ciudadanía por inversión, busca reducir la inmigración ilegal y garantizar que los viajeros cumplan con los términos de su visa.
El Departamento de Estado de EEUU ha establecido tres opciones de depósito: $5.000, $10.000 y $15.000. Los montos se definen según el perfil de cada solicitante. Se espera que la mayoría de los solicitantes enfrenten el monto intermedio de $10.000. La lista de países afectados se dará a conocer cuando el programa se implemente, y podría actualizarse durante el piloto.
US considers requiring visa bonds of up to $15,000 for certain applicants from high-risk countries https://t.co/EGlloCWpjg
— Fox News (@FoxNews) August 4, 2025
La medida es el resultado de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, que busca proteger a los ciudadanos estadounidenses del impacto de la inmigración ilegal. A través de este programa, el gobierno pretende presionar a los gobiernos extranjeros para que tomen acciones que reduzcan las tasas de sobrestadía de sus nacionales. Esta nueva política se suma a otras restricciones implementadas en el pasado, como la exigencia de entrevistas adicionales para la renovación de visas.
El gobierno considera que el depósito es una forma eficaz de asegurar que los viajeros respeten los términos de su visa (regresen a su país de origen en tiempo y forma), aunque la medida ha sido objeto de críticas, especialmente por el alto costo que representa para los solicitantes de países con economías más débiles. No obstante, el gobierno señaló que los solicitantes podrían quedar exentos del depósito según su situación individual.
Aunque los depósitos de visa han sido propuestos en el pasado, esta es la primera vez que EEUU lleva a cabo un programa piloto con montos tan altos.
