El jueves 6 de noviembre de 2025, Estados Unidos deportó a 232 inmigrantes cubanos, en lo que constituye la operación aérea más numerosa desde la reanudación de los vuelos en abril de 2023.
Según el Ministerio del Interior, el vuelo forma parte de los acuerdos migratorios bilaterales e incluyó a 42 mujeres, un menor de edad y 189 hombres. Este evento marca la décima operación de deportación de este tipo bajo la administración de Donald Trump.
El promedio mensual de deportados a la Isla caribeña vía aérea desde EEUU no ha cambiado, pues se realiza a ritmo de una por mes. Sin embargo, la media de trasladado sí ha crecido bajo la administración republicana.
La incertidumbre crece entre los familiares de los migrantes cubanos detenidos por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Algunos no reciben noticias de sus seres queridos, quienes desaparecen del sistema de ICE cuando son trasladados de una prisión a otra o deportados. Ante la falta de información, los familiares deben esperar comunicación en las próximas horas, en caso de que sus seres queridos formen parte de este grupo.
El régimen castrista mantiene un control estricto sobre los migrantes que acepta, otorgándole la última palabra en las decisiones de retorno. Este sistema le permite rechazar a aquellos que considera indeseables. Como resultado, EEUU ha tenido que recurrir a acuerdos con terceros países para deportar a migrantes que Cuba no acepta, lo que ha generado controversia tanto en EEUU como a nivel internacional.
Para mitigar la situación, el gobierno de EEUU ha establecido acuerdos con países como Esuatini, Uganda y Sudán del Sur para deportar a migrantes rechazados por Cuba. En el caso de Esuatini, dos cubanos con antecedentes penales graves, incluyendo asesinato y violación infantil, fueron enviados allí después de ser rechazados por la isla. Según el Departamento de Seguridad Nacional, estos acuerdos están en marcha bajo una resolución temporal de la Corte Suprema de EEUU, lo que ha sido objeto de debate y preocupación.
A finales de 2024, 1.4 millones de inmigrantes con órdenes finales de deportación estaban pendientes de ser expulsados de EEUU. Entre ellos, más de 42.000 eran ciudadanos cubanos, lo que coloca a Cuba entre los países con mayor número de nacionales esperando deportación, solo por detrás de El Salvador, Honduras, Guatemala y México.
