Las instalaciones de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos han sido blanco de varios ataques y amenazas en los últimos meses, lo que ha llevado a la administración de Donald Trump a tomar medidas drásticas para garantizar la seguridad de sus agentes y centros de detención.
En respuesta a estos incidentes, la secretaria del Departamento de Justicia de EEUU, Pam Bondi, ha anunciado el despliegue de agentes de esa dependencia para proteger las instalaciones y arrestar a los responsables de los actos de violencia.
Under President Trump’s leadership, there is ZERO TOLERANCE for political violence and domestic terrorism.
I am deploying federal agents to @ICEgov facilities around the country. If you so much as touch one of our federal officers, you will go to prison. pic.twitter.com/TSa5sQQORU
— Attorney General Pamela Bondi (@AGPamBondi) September 27, 2025
Entre los ataques más graves se destaca el tiroteo ocurrido el 24 de septiembre de 2025 en Dallas, Texas, donde un detenido murió y dos más resultaron gravemente heridos. Este ataque se suma a otras agresiones en el estado, incluyendo un asalto en Alvarado, donde un grupo de atacantes realizó actos de vandalismo antes de disparar a oficiales, y un tiroteo contra una instalación de la Patrulla Fronteriza en McAllen. Estos incidentes constituyen la cuarta vez este año que se registran ataques contra centros de ICE o la Patrulla Fronteriza en Texas.
Ante esta ola de violencia, el presidente Donald Trump ha ordenado el despliegue de tropas militares en ciudades con protestas activas contra las políticas migratorias, como Portland, Oregon. Trump defendió el uso de “fuerza total” para enfrentar a lo que calificó de “terroristas domésticos”, citando a grupos de izquierda como Antifa como responsables de los ataques.
Sin embargo, las autoridades locales, incluidos el alcalde de Portland y la gobernadora Tina Kotek, han rechazado la intervención militar, calificando de exagerada la situación y criticando la falta de justificación para la presencia de tropas federales en la ciudad.
Las políticas migratorias de Trump han desencadenado protestas en varias ciudades, que en ocasiones han resultado en enfrentamientos con las fuerzas del ICE.
En Chicago, manifestantes fueron dispersados con gas lacrimógeno y proyectiles no letales. En Newark, Nueva Jersey, hubo confrontaciones entre legisladores demócratas y agentes del Departamento de Seguridad Nacional, resultando en arrestos y acusaciones de obstrucción.
Estas protestas han sido impulsadas por la creciente preocupación por las medidas migratorias del gobierno, que buscan endurecer el control sobre la inmigración ilegal y deportar a un número récord de indocumentados, incluso sin tener en cuenta si cuentan con antecedentes penales.
En Estados Unidos, ICE utiliza una red amplia y compleja de centros de detención para inmigrantes que suma aproximadamente entre 200 y más de 600 instalaciones en diferentes estados y tipos de operaciones, incluyendo cárceles locales, prisiones privadas y centros especializados.
Al cierre de agosto de 2025 se reportó que había 59.762 migrantes detenidos, de los cuales 16.523 no tienen antecedentes criminales, lo que representa el 27.6% del total de arrestos. Este grupo es el más numeroso, ya que los que sí tienen récord criminal constituyen el 26.3% y el resto está en proceso de cargos pendientes.
