El Pentágono anunció la creación de una segunda zona militar a lo largo del sur de Texas, donde soldados estadounidenses tendrán autoridad para detener temporalmente a migrantes hasta que lleguen agentes de la Patrulla Fronteriza.
El nuevo corredor militar abarcará un estrecho franja de tierra de 63 millas cerca de Fort Bliss, en las afueras de El Paso, Texas, según informó el Comando Norte del ejército estadounidense en un comunicado oficial.
Esta medida se suma a la ya establecida el mes pasado: una franja de 60 pies de ancho a lo largo de 200 millas en la frontera entre Nuevo México y México, que también fue convertida en zona de defensa nacional bajo control militar.
¿Qué implica esta designación?
Migrantes que ingresen a estas zonas serán considerados intrusos en instalaciones militares y podrán ser detenidos provisionalmente por soldados antes de ser entregados a las autoridades migratorias.
El general Gregory M. Guillot, jefe del Comando Norte, aseguró que esta nueva área «amplía el alcance operativo y la capacidad de negar actividades ilegales a lo largo de la frontera sur». Los soldados desplegados ya realizan labores de detección y patrullaje, pero ahora tendrán facultades para realizar detenciones temporales.
¿Cuántos soldados hay en la frontera?
Actualmente, cerca de 8,000 militares en activo han sido desplegados en la frontera sur. Además, el Pentágono ha utilizado:
- Aviones espía para vigilancia aérea.
- Buques de guerra de la Marina frente a la costa.
- Tropas de combate y apoyo logístico, en su mayoría del Cuarto Batallón de Infantería de Fort Carson, Colorado, uno de los más experimentados del Ejército.
Todo esto responde a una orden ejecutiva firmada por Trump en enero para incrementar el papel de las fuerzas armadas en la contención migratoria, a pesar de que los cruces fronterizos han disminuido considerablemente en los últimos meses.
¿Ya hubo detenciones?
Esta semana, un pequeño grupo de migrantes fue acusado formalmente de cruzar ilegalmente la zona militar en Nuevo México, tras ser detectados por un helicóptero del Ejército que alertó a la Patrulla Fronteriza.
Aunque las Fuerzas Armadas tienen prohibido realizar tareas de control migratorio bajo la Ley Posse Comitatus, el gobierno argumenta que los soldados solo actuarán dentro de áreas consideradas como “zonas de defensa nacional” y limitarán su intervención a la detención temporal de intrusos.
Críticas y preocupaciones
Organizaciones defensoras de los derechos humanos han advertido que estas medidas normalizan el uso del ejército para tareas civiles, lo cual podría violar derechos constitucionales y alimentar una narrativa de “invasión” que criminaliza a los migrantes.
Por su parte, la Casa Blanca ha defendido la estrategia como una forma de reforzar la seguridad nacional y garantizar “orden en la frontera”.
Con esta segunda zona militar, la administración Trump profundiza su enfoque de “frontera cerrada” y relega aún más el rol de las instituciones civiles en el manejo migratorio.
