Agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) en el estado mexicano de Oaxaca detuvieron a diez cubanos y un venezolano en el municipio de Tlacolula de Matamoros, cuando se trasladaban en un vehículo con vidrios polarizados y matrícula de Tamaulipas. Los migrantes estaban acompañados por dos coyotes que intentaban llevarlos hacia la frontera sur de Estados Unidos luego de atravesar todo el territorio mexicano.
Según el oficial Amadeo Velasco, la intervención ocurrió de manera fortuita cuando los oficiales, al observar el vehículo sospechoso, decidieron marcar el alto. Fue en ese momento que descubrieron a los migrantes que intentaban ingresar ilegalmente al país.
Al realizar la inspección, los coyotes intentaron convencer a las autoridades de que los extranjeros eran turistas, pero las dudas se incrementaron cuando, al pedir los documentos de los migrantes, ninguno pudo proporcionar pruebas de su legalidad en el país.
Las personas detenidas eran cinco mujeres y cinco hombres de nacionalidad cubana, quienes afirmaron estar en proceso de regularización a través de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).
Sin embargo, los oficiales notaron que no presentaron los documentos correspondientes que validaban su trámite ni el número de folio que les indicaba el plazo para presentarse ante las autoridades migratorias. De acuerdo con Velasco, los migrantes cubanos no podían moverse fuera del estado donde estaban tramitando su solicitud de refugio.
El INM confirmó que los migrantes están bajo revisión para determinar su estatus migratorio, pero no serán deportados, ya que actualmente no hay un programa activo de repatriación para los cubanos. Los migrantes podrían quedar bajo la custodia de las autoridades mexicanas mientras se resuelve su situación.
Por otro lado, los dos coyotes, identificados como M.J.P.O. y D.A.R., fueron arrestados y enfrentan cargos por trata de personas y tentativa de soborno. Según el informe del INM, ambos intentaron evitar la revisión de documentos ofreciendo dinero a los oficiales. De ser hallados culpables, los acusados podrían enfrentar penas de entre 5 y 15 años de prisión.
La ruta migratoria de los cubanos que parten desde Nicaragua hacia Estados Unidos ha sido una constante en los últimos años, marcada por desafíos y riesgos significativos. Desde noviembre de 2021, cuando Nicaragua eliminó el requisito de visa para los ciudadanos cubanos, miles han optado por este trayecto como vía de escape de la situación económica y política en la isla.
Una vez en Nicaragua, los migrantes suelen organizar su viaje a través de redes de tráfico de personas que operan en Cuba, Nicaragua y Estados Unidos. Estos grupos facilitan el tránsito por Centroamérica, cobrando sumas de miles de dólares. El trayecto implica atravesar Honduras, El Salvador y Guatemala, con destino final en la frontera sur de México.
La travesía está plagada de peligros. Migrantes cubanos han reportado experiencias de violencia, explotación laboral y sexual, y extorsiones por parte de grupos criminales en la frontera sur de México.
