A medida que Estados Unidos se prepara para un cambio de administración, el debate sobre inmigración vuelve a ocupar el centro de la escena política. Con Joe Biden a menos de un mes de entregar el mando y Donald Trump listo para asumir la presidencia en enero de 2025, el tema de las deportaciones se convierte en un punto clave tanto para los inmigrantes como para las comunidades que los respaldan.
Contrario a lo que la retórica política podría sugerir, Donald Trump no lidera las cifras de deportaciones durante su primera presidencia. Aunque su discurso se centró en una postura rígida y prometió una de las mayores campañas de deportación de la historia, las estadísticas pintan una imagen diferente. Durante su mandato (2017-2021), se deportaron aproximadamente 1.5 millones de personas, una cifra considerablemente inferior a la de sus predecesores.
En contraste, Barack Obama deportó alrededor de cinco millones de inmigrantes entre 2009 y 2017, lo que le valió el apodo de “Deportador en Jefe” entre ciertos sectores. Sin embargo, su administración se enfocó principalmente en deportar a individuos con antecedentes criminales.
Por su parte, bajo la administración de George W. Bush (2001-2009), que también duró ocho años como la de Obama, se registraron cerca de 10 millones de deportaciones, mientras que la administración de Bill Clinton (1993-2001) ha sido la que más deportaciones efectuó con 12 millones.

Joe Biden, a menudo criticado por ser “demasiado blando” en temas migratorios, también ha incrementado las deportaciones durante su gestión. En el año fiscal 2024, se deportaron 271.484 inmigrantes, la cifra más alta desde 2014. Este aumento se produce en medio de una presión política creciente y una crisis migratoria en la frontera sur, lo que evidencia que la administración Biden ha endurecido sus políticas en comparación con sus primeros años en el cargo.
Trump ha reiterado en numerosas ocasiones su intención de implementar la mayor campaña de deportaciones en la historia de Estados Unidos y empezará el primer día que asuma por segunda vez la dirección de la Casa Blanca, el 20 de enero de 2024.
Sin embargo, queda por ver si las cifras superarán las de administraciones anteriores. Las promesas de Trump incluyen el fortalecimiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la eliminación de “ciudades santuario”, lo que podría provocar un aumento en las deportaciones a niveles sin precedentes.
