Estados Unidos inició el traslado de migrantes deportados hacia Liberia como parte de un nuevo acuerdo migratorio que permitirá enviar hasta 1.200 personas al país africano durante un año.
Entre los posibles afectados se encuentran ciudadanos de Cuba, Venezuela y Colombia, según informaron autoridades liberianas, aunque no se han revelado las nacionalidades de quienes viajaron en el primer vuelo.
La primera aeronave llegó a Liberia con 20 migrantes deportados desde territorio estadounidense. El gobierno liberiano afirmó que los recibirá como “invitados” y aseguró que tendrán la posibilidad de solicitar protección internacional o abandonar el país si así lo desean, con apoyo de organismos como Naciones Unidas.
Acuerdo con Liberia abre una nueva ruta para deportaciones de EEUU
El convenio forma parte de la estrategia impulsada por Washington para ampliar los destinos de deportación y acelerar la salida de personas con órdenes migratorias pendientes. En los últimos meses, Estados Unidos ha buscado acuerdos con terceros países para trasladar migrantes que no pueden permanecer en su territorio.
África se ha convertido en una de las regiones consideradas para estos programas. Los acuerdos con países que aceptan recibir deportados permiten a las autoridades estadounidenses ejecutar expulsiones de personas que, en algunos casos, no pueden ser enviadas directamente a sus países de origen por razones legales o diplomáticas.
Para los migrantes cubanos, estos movimientos representan una nueva incertidumbre dentro de una crisis migratoria que ha llevado a miles de ciudadanos de la Isla a intentar llegar a Estados Unidos en los últimos años.
Organizaciones alertan sobre posibles riesgos para los deportados
Grupos defensores de los derechos humanos cuestionaron el acuerdo y expresaron preocupación por las condiciones que podrían enfrentar las personas trasladadas a países con los que no tienen vínculos previos.
Las organizaciones advierten que algunos migrantes podrían quedar expuestos a dificultades para integrarse, solicitar protección o acceder a servicios básicos. También señalan que existe el riesgo de que algunos terminen siendo enviados nuevamente a sus países de origen.
El gobierno de Liberia sostiene que garantizará asistencia a los recién llegados y que trabajará junto a instituciones internacionales para gestionar sus procesos. Sin embargo, todavía no se conocen detalles sobre la situación migratoria individual de los primeros 20 deportados ni sobre los criterios utilizados por Estados Unidos para seleccionar a quienes serán enviados.
El nuevo programa ocurre mientras la administración estadounidense mantiene una política de endurecimiento migratorio, con mayores controles y búsqueda de alternativas para aumentar el número de deportaciones.

