Un jurado federal en Miami declaró culpable a Orlando Chávez, de 43 años, un cubano naturalizado ciudadano estadounidense, por fraude de naturalización. Chávez fue encontrado culpable después de haber proporcionado declaraciones falsas bajo juramento, ocultando un historial de abuso infantil, lo cual fue descubierto tras una investigación de Oficina de Detención y Deportación (ERO, por sus siglas en inglés) en Miami.
De acuerdo con un comunicado oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE, por sus siglas en inglés), Chávez presentó una solicitud de naturalización ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS) en julio de 2017 y en el cuestionario respondió “NO” a preguntas sobre si había participado en conductas sexuales forzadas o cometido algún delito del que no fue arrestado.
Posteriormente, en la entrevista final para otorgar la nacionalización que tuvo el 19 de abril de 2018, volvió a responder negativamente a los mismos cuestionamientos. Diez días después, fue naturalizado en una ceremonia donde tomó el juramento de lealtad.
Sin embargo, no hay crimen oculto para siempre. El pasado oscuro de Chávez salió a la luz cuando en octubre de 2019 fue condenado por dos cargos de abuso infantil por hechos ocurridos entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2014, contra una víctima menor de 12 años.
En ese entonces fue sentenciado a 14 meses de prisión, cinco años de libertad condicional y a completar un programa de tratamiento para agresores sexuales. Estos delitos no fueron revelados durante su proceso de naturalización, ya que no había sido arrestado antes de obtener la ciudadanía.
Tras su naturalización, Chávez solicitó un pasaporte estadounidense el 19 de mayo de 2018, usando el certificado de ciudadanía obtenido de manera fraudulenta. Este acto fue parte de la evidencia presentada durante el juicio de dos días, que concluyó con el veredicto de culpabilidad.
Chávez será sentenciado el 8 de enero de 2025 y el jurado podría darle hasta 10 años de prisión, además de la revocación automática de su ciudadanía estadounidense. La fiscalía del caso estuvo a cargo de Melissa Roca Shaw, abogada asistente jefe del Departamento de Seguridad Nacional, y Yisel Valdés, fiscal federal adjunta.
Chávez no solo engañó al USCIS al no declarar su pasado delictivo, sino que continuó usando su ciudadanía falsa para acceder a beneficios reservados para ciudadanos estadounidenses.
La revisión de su caso es parte de la operación False Haven, una iniciativa que ERO Miami lleva a cabo para identificar y procesar a delincuentes que, como Chávez, ocultaron sus crímenes durante el proceso de naturalización. Entre los delitos identificados se incluyen abuso infantil, violación, tráfico de personas y homicidio, entre otros.


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