El Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba prorrogó una vez más la exención arancelaria para la importación sin carácter comercial de alimentos, productos de aseo, medicamentos, insumos médicos y plantas eléctricas. La medida, que inicialmente vencía el 30 de septiembre de 2025, se extenderá hasta el 31 de enero de 2026.
La decisión fue oficializada mediante las resoluciones 286 y 287, publicadas en la Gaceta Oficial No. 59 Extraordinaria del 19 de septiembre de 2025. Según las autoridades castristas, los motivos de extrema necesidad, escasez y precariedad se mantienen desde que la libre importación entró en vigor en agosto de 2021.
Sin embargo, el verdadero motivo de esta normativa fue una respuesta del régimen a las protestas del 11 de julio. Con la libre importación de estos artículos de primera necesidad trasladaron la responsabilidad de los suministros a la comunidad cubana en el exilio.
El beneficio solo impacta a quienes tienen posibilidades de viajar o reciben a familiares y encomiendas desde el extranjero, dejando fuera a la mayoría de los cubanos que no cuentan con esos recursos. Esta limitación ha generado críticas por la desigualdad en el acceso a bienes de primera necesidad.
Entre los productos contemplados destacan los alimentos, artículos de aseo y medicamentos, todos considerados deficitarios en la Isla. También se incluyen plantas eléctricas de más de 900 W, necesarias para enfrentar los prolongados apagones que afectan a la población.
El Ministerio de Salud Pública también autorizó la importación temporal y sin carácter comercial de envases originales de medicamentos e insumos médicos hasta el 31 de enero de 2026. Estas disposiciones se complementan con reglas emitidas por la Aduana General de la República.
Las autoridades aduaneras advirtieron que han detectado intentos de usar estos beneficios con fines de lucro. En consecuencia, anunciaron un reforzamiento de los controles para garantizar que los artículos se destinen al consumo personal y familiar, y no a la reventa. Los oficiales de Aduana son quienes tienen la última palabra para clasificar un envío o importación con carácter comercial o no.
El texto oficial precisa que los productos deben presentarse en bultos separados del resto del equipaje, requisito para acceder a los beneficios. La Aduana reiteró que se aplicarán estrictamente las normas jurídicas aprobadas.
