CIUDAD JUÁREZ, México — El silencio se ha apoderado de la frontera. Donde antes se levantaban campamentos improvisados y se escuchaban llantos de niños migrantes cruzando con sus padres, hoy solo queda polvo y la resignación de quienes ven su esperanza evaporarse bajo el sol del desierto.
“La puerta está cerrada”, dijo Yorman Briceño, un joven venezolano que vive en un albergue gestionado por una iglesia a escasos metros de El Paso, Texas. Durante meses esperó su cita para pedir asilo a través de la app CBP One. Pero todo cambió el 20 de enero, cuando Donald Trump asumió la presidencia y su administración desmanteló de inmediato uno de los programas más humanitarios de la era Biden.
Como Briceño, decenas de miles de migrantes quedaron atrapados en un limbo, sin papeles ni opciones. Hoy temen ser detenidos y enviados a una prisión de máxima seguridad en El Salvador, donde el régimen de Bukele encierra a presuntos pandilleros. “Ya no hay esperanza de entrar legalmente mientras Donald Trump esté ahí, y cualquiera que diga lo contrario está mintiendo”, dijo al Wall Street Journal.
Medidas más estrictas y caída en cruces
Según cifras citadas por el WSJ, los cruces fronterizos ilegales han caído a niveles no vistos desde los años 60. En marzo se registraron poco más de 7,000 encuentros, una fuerte baja frente a los 250,000 que se llegaron a contabilizar en un solo mes bajo el mandato anterior.
Este cambio, según el reportaje, se atribuye a medidas implementadas por Estados Unidos y México para disuadir los cruces, así como al cierre del programa CBP One. La administración Trump también ha hecho uso de acuerdos con países como Panamá y ha intensificado su colaboración con fuerzas de seguridad mexicanas.
“El mensaje es claro”, dijo Andrew Selee, presidente del Migration Policy Institute. “La política de disuasión está funcionando”.
Una frontera más vigilada
El WSJ reporta que la policía estatal de Chihuahua, junto a autoridades estadounidenses, ha redoblado la vigilancia en tramos vulnerables del muro fronterizo. “Hemos notado una gran reducción en los flujos”, dijo el inspector Eduardo Esparza durante una patrulla.
Aunque la administración Trump no ha desplegado aún deportaciones masivas, funcionarios estadounidenses muestran imágenes de migrantes detenidos en El Salvador como advertencia. Algunos analistas señalan que la estrategia busca recuperar el patrón migratorio de las décadas de 1980 y 1990, cuando los cruces eran más discretos y menos visibles.
Preparativos en México
México ha instalado varios centros de atención a deportados a lo largo de la frontera. En Ciudad Juárez, un centro con capacidad para 2,500 personas permanece casi vacío. Ana Laura Rodela, una de sus administradoras, indicó al WSJ que “las deportaciones han sido más bajas de lo esperado”.
En ese centro se encontraba Leonel Ramos, de 21 años, quien intentó cruzar la frontera y fue detenido minutos después. “Por ahora no quiero volver a intentar cruzar”, relató.
Mientras tanto, los expertos señalan que, aunque los números han bajado, la situación sigue siendo frágil y sujeta a cambios conforme las condiciones políticas y económicas en la región evolucionan.
