Estimados señores de USCIS,
Me dirijo a ustedes para exponer mi situación y la de mi hija menor, con la esperanza de que puedan considerar nuestro caso con la sensibilidad y urgencia que merece. Soy una madre cubana, socióloga de profesión, que ha buscado refugio en este país para ofrecer un futuro mejor a mis hijos, enfrentando circunstancias extremadamente adversas que han marcado nuestras vidas.
Hace más de un año, específicamente el 29 de enero de 2023, solicité el parole humanitario para mi hija de 11 años, quien ha estado esperando reunirse conmigo en Estados Unidos. Este tiempo de separación ha sido desgarrador para ambas, afectando profundamente nuestro bienestar emocional y psicológico.
Salí de Cuba cuando mi hija menor tenía solo seis años, en un intento desesperado por salvar la vida de su hermana mayor –de 20 años–, quien lamentablemente falleció mientras yo estaba detenida en un centro de inmigración en la frontera sur de Estados Unidos.
Ella sufrió graves secuelas debido a una negligencia médica al momento de su nacimiento. Una enfermera cometió el grave error de permitir que otra madre, portadora de citomegalovirus, amamantara a mi hija, lo que resultó en severas complicaciones de salud, incluyendo convulsiones frecuentes y parálisis cerebral. En ese proceso encontré la indiferencia y el abandono, especialmente porque el padre de mi hija, un funcionario del gobierno comunista, se negó a reconocerla y apoyarla. Después de 20 años falleció.
A pesar de las adversidades, he trabajado incansablemente en este país, contribuyendo a la sociedad y esforzándome por construir un futuro aquí. Ahora, estoy en el proceso de convertirme en profesora de español y trabajadora social.
Sin embargo, mi principal preocupación y angustia se centran en mi hija de 11 años, quien está creciendo sin la guía y el amor maternal que son fundamentales en esta etapa de su vida. La separación ha sido particularmente dura para ella, afectando su desarrollo emocional y académico.
Entiendo que USCIS tiene procedimientos y políticas establecidas, pero les ruego que respeten el orden cronológico en el proceso de parole humanitario. Mi solicitud fue presentada hace más de un año, y aún esperamos una resolución. He observado casos en los que parece que este orden no se está siguiendo, lo cual resulta en una injusticia para aquellos que hemos esperado pacientemente nuestro turno.
El objetivo del parole humanitario es precisamente ofrecer alivio en situaciones como la nuestra, donde la reunificación familiar es crucial para el bienestar emocional y psicológico de un menor. Les suplico que consideren la importancia de mantener a las familias juntas y que agilicen el proceso de revisión de nuestra solicitud para permitir que mi hija y yo podamos reunirnos.
Agradezco su atención y comprensión y quedo a la espera de una respuesta favorable que pueda cambiar nuestras vidas.
La carta de esta madre cubana fue enviada por redes sociales al periodista Mario J. Pentón


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