Barceló Hotel Group planea poner fin a sus operaciones en Cuba durante 2027, cuando concluyan los acuerdos de administración de los dos establecimientos que mantiene en Varadero.
La cadena española no renovaría esos contratos debido al desplome del turismo, las dificultades del mercado cubano y los riesgos derivados de las sanciones de Estados Unidos contra negocios relacionados con sectores bajo control del régimen.
La compañía gestiona actualmente el Barceló Solymar y el Occidental Arenas Blancas, ambos ubicados en el principal polo turístico de la Isla. Sin embargo, el segundo inmueble permanece fuera de servicio por la escasa demanda de habitaciones.
Barceló no renovará sus contratos en Varadero
La retirada representaría el cierre de una etapa para el grupo hotelero español en Cuba. Tras reducir su presencia durante los últimos años, la empresa conservaría sus operaciones hasta el vencimiento de los convenios vigentes y abandonaría el país sin asumir nuevos compromisos de gestión.
Directivos de la cadena han señalado que una de sus prioridades es cumplir las normas impuestas por Estados Unidos. La empresa busca evitar conflictos legales, sanciones o daños a su reputación por mantener relaciones comerciales con entidades cubanas vinculadas al aparato estatal.
El turismo cubano opera bajo una fuerte presencia de conglomerados controlados por el régimen, incluidos grupos relacionados con las Fuerzas Armadas. Esa estructura ha elevado el nivel de exposición para las compañías extranjeras con negocios en hoteles, instalaciones recreativas y otros servicios del sector.
La crisis turística golpea los hoteles cubanos
La decisión también refleja el deterioro de la industria turística en la Isla. La baja ocupación ha provocado cierres temporales y una menor actividad en numerosos establecimientos, pese a que el Gobierno cubano continuó destinando recursos a la construcción de hoteles durante años de escasez de alimentos, medicamentos y electricidad.
La caída de visitantes reduce la rentabilidad de las operaciones y complica la permanencia de las cadenas internacionales. A ello se suman las deficiencias en los servicios, la crisis energética, los problemas de abastecimiento y las restricciones financieras que afectan al país.
La cadena española busca mercados con menor riesgo
Mientras prepara su retirada de Cuba, Barceló dirige sus inversiones hacia destinos con mejores perspectivas de crecimiento y mayor seguridad para el capital extranjero. Entre sus objetivos aparecen Arabia Saudita, varios países africanos y otros mercados emergentes.
La salida prevista para 2027 se añadiría al repliegue de compañías internacionales que han reducido su exposición en la Isla. El movimiento constituye otro revés para el régimen, que presenta el turismo como una fuente esencial de divisas, pero no logra recuperar los niveles de visitantes ni garantizar condiciones estables para los operadores extranjeros.
